Nuestra historia
Detrás de cada brasa hay una historia. La nuestra empezó en Argentina y encontró su hogar en Castelldefels.
De la Patagonia al Mediterráneo
Todo comenzó en una estancia de Mendoza, donde el ritual del asado del domingo no era una comida sino un acto sagrado. El fuego, el humo y la paciencia del parrillero formaban parte de nuestra identidad antes de aprender a hablar.
En 2004, la familia Ushuaia cruzó el Atlántico con una maleta y la certeza de que el sabor auténtico de la parrilla argentina no existía en España. Eligieron Castelldefels por la brisa del mar y la calidez mediterránea que tanto recordaba a los veranos en la Patagonia.
Hoy, más de dos décadas después, seguimos encendiendo la misma brasa de quebracho blanco, trabajando los mismos cortes importados directamente desde Argentina, con el mismo respeto por el oficio que nos enseñaron nuestros abuelos.
Lo que nos define
No adaptamos la parrilla argentina al gusto europeo. La servimos tal como es: cruda, real y con toda su identidad.
Solo trabajamos con carne de res angus y hereford importada. Cada pieza pasa por nuestra revisión antes de llegar a la parrilla.
Las mismas técnicas de nuestros abuelos. El mismo quebracho. El mismo tiempo de brasa. No hay atajos en la parrilla argentina.
La hospitalidad argentina no se aprende, se vive. Cada comensal que entra es un invitado en nuestra casa, no un cliente.
En números
Años de experiencia
Comensales felices
Cortes diferentes
Satisfacción
Las personas detrás de la brasa
Nacido en Mendoza, Rodrigo aprendió el arte del asado de su padre y su abuelo. Con más de 20 años de oficio, domina cada corte y cada punto de cocción como nadie. La brasa es su lenguaje.
Sommelier certificada por la Asociación de Sumilleres de España. Especializada en vinos argentinos, Valentina cuida cada maridaje para que el vino potencie lo mejor de cada corte.
Con 15 años en sala, Carlos es el alma visible del restaurante. Conoce a la mayoría de clientes por su nombre y tiene el don de hacer que cada visita se sienta especial y única.
La historia se cuenta mejor frente a una brasa. Te esperamos en el Passeig Marítim de Castelldefels.
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